ETICA Y MORAL

FECUNDACIÓN ‘IN VITRO’: DECENAS DE HERMANOS Y PELIGRO DE INCESTO

La fecundación artificial no sólo supone una oportunidad –criticada por ciertos grupos- de tener hijos para parejas que no pueden concebir, sino que también puede ser causa de incestos involuntarios, según algunos expertos.

La polémica ética se desata tras el descubrimiento hecho por una mujer que había recurrido a la fecundación in vitro. A través de una página web que registra a los donantes de esperma y a sus hijos, la estadounidense Cynthia Daily encontró a 149 medio-hermanos de su hijo de siete años, todos concebidos con espermatozoides del mismo hombre.
Muchos de los hermanos viven bastante cerca, en la zona de Washington, mantienen contacto on-line y organizan reuniones. “Es increíble cuando los vemos a todos juntos, son igualitos”, dice Cynthia Daily, citada por la prensa local.


Pero tener una ‘familia’ tan grande también supone cierto riesgo de incestos involuntarios para las personas nacidas a través de la fecundación artificial, si no conocen a sus hermanos.
Los especialistas de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (SAMR) critican la falta de legislación para estos casos ya que en EE. UU. no hay límite para la cantidad de hijos generados de un mismo donante, algo que existe en Inglaterra, Francia y Suecia, por ejemplo. Por eso la SAMR recomienda a las clínicas limitar a 25 las concepciones por cada donante sobre una población de 800.000 personas.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/medicina_salud/issue_29378.html

 

Manipulación de embriones 

Las técnicas que actúan sobre la reproducción humana implican una manipulación indebida de la vida humana naciente. La persona del hijo es tratada como un mero producto o resultado de una técnica, a ella se aplican términos como "sobrante" "congelada" "transferida", y se le somete a controles de calidad .Se toma a la persona como un objeto de producción ó experimentación, un medio para alcanzar un objetivo, un objeto de manipulación meramente instrumental y no como un sujeto personal. La fecundación artificial no es un modo digno de nacer de la persona humana, ya que se subordina "la llegada al mundo de un niño a las condiciones de eficiencia técnica mensurables según parámetros de control y de dominio"

Fecundación heteróloga
En algunos casos, los gametos utilizados no son propios del matrimonio que accede a las técnicas sino que "pertenecen" a un tercero extraño a los cónyuges. En este supuesto, se lesiona el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí al matrimonio. 

Carácter abortivo de las técnicas
Admitir la fecundación extracorpórea implica autorizar no sólo que las personas concebidas por este procedimiento sean objetos de manipulación, sino que, en la mayoría de los casos, se produzcan abortos que, aunque no fueran directamente queridos, son previsibles y por tanto moralmente ilícitos.
La técnica "eficaz" si logra un embarazo exitoso
Ahora bien, planteado este objetivo la técnica está exigiendo para su "eficacia" que se conciban, por ejemplo, 3 embriones (así lo sostiene diversos proyectos de ley). En tanto nadie recurre a estas técnicas pensando tener un embarazo múltiple, es claro que se espera que dos de los embriones mueran antes del nacimiento. Estamos por tanto ante procedimientos que prevén que el 60% de las personas que traen a la vida, muera en forma "espontánea" y sólo un 33% pueda llegar nacer.
No se asimilan al aborto espontáneo
Estos abortos provocados por la FIVET (fecundación in vitro con transferencia de embrión) son injustificables, ya que no son, como se pretende, equiparables ni el aborto que se produce naturalmente de modo indirecto, ni al aborto espontáneo. En el caso de los abortos producidos por la FIVET , éstos no son queridos como fin, pero sí como medio: el medio empleado para alcanzar la implantación de un embrión es la utilización de un número mayor de embriones, sabiendo con certeza que algunos de ellos morirán. Incluso si fuera implantado un solo embrión, estaríamos ante una técnica médica que presenta riesgos muy grandes, que son previsibles en términos estadísticos, y que posiblemente lo induce a causa, al menos en parte, sin que exista para ello una necesidad proporcionada, dado que no se da el caso de una vida ya amenazada de muerte, sino de la satisfacción del deseo de paternidad y maternidad. Este deseo no puede justificar el peligro para la vida de un tercero.

La crioconservación de embriones 

Con el fin de aumentar las posibilidades del embarazo, quienes aplican estas técnicas aumentaron la cantidad de óvulos que son fertilizados. De esta forma, son concebidos fuera del cuerpo de la madre numerosos embriones planteándose el siguiente dilema: si todos son "transferidos" en una misma oportunidad, se corre el riesgo de un embarazo múltiple, mientras que si se transfieren "algunos" de ésos (seleccionados por el médico), surge el interrogante de qué hacer con los "sobrantes". Estos embriones son hoy "congelados", para disponer así de un "lote de reserva" para proceder a nuevos intentos de transferencia si el primero fracasaba. ¿Por qué debe haber embriones "sobrantes"? ¿Se justifica que en la búsqueda de una "mayor eficacia" se fertilicen tantos óvulos, sabiendo que algunos de los embriones así concebidos deberán ser congelados?
Es un grave atentado contra la dignidad de una persona someterla a congelamiento o cualquier otro proceso que detenga su normal desarrollo. ¿Cuál será la razón que impida que el día de mañana esta posibilidad de congelar a una persona prevista en algunos proyectos de ley no se extienda a los recién nacidos o a cualquier otra persona que "la reglamentación" determine?


Derecho al hijo 

El matrimonio no confiere a los cónyuges el derecho a tener un hijo, sino solamente el derecho a realizar los actos naturales que de suyo se ordenan a la procreación. "El hijo no es algo de propiedad: es más bien un don, el más grande" y el más gratuito del matrimonio, es el testimonio vivo de la donación recíproca de sus padres. 

Las técnicas no solucionan la esterilidad 

La fecundación artificial no es una técnica para el tratamiento de la esterilidad. La misma existe y subsiste. La procreación asistida no puede enjuiciarse como un remedio terapéutico más, porque no cura, sino suplanta, sustituye el acto que naturalmente da origen a la vida por un acto técnico, al final del proceso, el matrimonio seguirá siendo estéril. Sería entonces hacia el desarrollo de auténticos medios de curación de la esterilidad, como la cirugía reparadora, etc.

Disociación del acto sexual del acto procreador 

Estas técnicas (inseminación artificial, fecundación intra o extracorpórea), aún en el caso que se practiquen con gametos propios del matrimonio, privan a la procreación de su perfección propia, desde el punto de vista moral, en tanto no es querida como el fruto del acto conyugal, es decir, del gesto específico de la unión de los esposos. 
Son, por tanto, moralmente inaceptables desde el momento en que separan la procreación del contexto integralmente humano del acto conyugal.
 La persona no puede ser querida ni concebida como el producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirla a ser objeto de una tecnología científica.

MAS INFORMACION: Congregación para la Doctrina de la Fe Instrucción sobre el respeto de la vida naciente y la Dignidad de la Procreación